
Mucho tiempo y muchos minutos dedicados a soñar con Él.
La imaginación que no cesa, que suple la realidad que deseamos y no poseemos, sin resignarnos a aceptar la que nos es impuesta.
Con toda nuestra buena voluntad, incomprendida, despreciada, insuficiente.
El Viaje sigue, el camino sigue, la vida sigue, los años siguen… y la tozuda imaginación se rebela.
No quiere, no acepta, llora... ¿y qué?. No te van a hacer caso.
El Viaje sigue.
Quiero pararlo… ¡ya!
Quiero otro camino, quiero desviarme, acompañarte y que me acompañes.
El camino corre y se nos pasa el tiempo. Acabará si te descuidas… date prisa.
Este viaje, sueño con él. Preparado, minucioso, arreglado, sereno, ¿vendrás?.
Y si vienes, ¿qué?... ¿detendremos el Viaje? ¿torceremos su rumbo?...¿juntos?
Sueño con el viaje… sueño que domino el Viaje, deseo cambiarlo, orientarlo hacia el anhelo. Puede ser la luz o puede no ser nada.
Quiero ser feliz. ¿Me dejas?



