
Te envidio a ti.
Cuando pienso en ti y en mí.
Cuando pienso que las facilidades de los dos no fueron las mismas. No.
¿Acaso no es cierto que según nos hace la naturaleza, según el sexo que nos tocó por nacimiento, las ventajas o desventajas cambian?
Pues así, incluso, con desventaja por nacimiento, me rebelé, me decidí por la revolución y la llevé a cabo.
Perdí... lo sabes. No pude ganar a mis espaldas.
Tú, en cambio, por la ventaja contraria, no hizo falta que te vistieras de guerrillera.
Sin armas, sin guerras y sin luchas... ¡Dios mío, mis luchas!... tomaste una determinación contra una injusticia similar y ganaste.
Nadie te puso una zancadilla a partir de entonces.
Y te envidio.
Te envidio por lo conseguido y te aplaudo por la decisión de llevar adelante tus propósitos sin ceder un palmo... aunque te envidie, o aunque te odie.
Yo, vencido, sigo peleando por conseguir esos propósitos que tengo claros, y que ya no son revolucionarios.
Pero una soga que conoces bien los voltea para que no pueda sujetarlos.
Sigo peleando por no dejar que se pierdan día tras día entre la niebla.
.
4 comentarios:
Sigue peleando, se pueden perder batallas pero ganar la guerra. Y tu eres un luchador, rebelde, inteligente y vitalista.
Quizá si hablas con el sol te ayude a despejar esa incómoda niebla. Yo lo intentaría. Tu bien mereces un arco iris de ilusiones.
Y si puedes ser feliz ... por qué conoformarte con menos?
Te dejo mi sonrisa y esta paz que me visita con más frecuencia.
Gracias por tu constante abrazo.
Subrayo lo que predico Ana.
Con todo cariño y amistad.
Abrazo desde el alma.
A veces hay nieblas espesas,contumaces...de nosotros depende no perdernos en la niebla,hay estrellas o faros que alumbran incluso en las nieblas más espesas,el caso es no cansar de luchar,de incluso a veces forzar la vista para no perder su luz.
Dices que tus propósitos ya no son revolucionarios,yo creo que sí,hay mucho de revolucionario en esa lucha por no dejar que se pierdan día a día en la niebla los propósitos,sean cuales sean,en esa lucha ya está la revolución.
Mi abrazo,siempre y mi luz,mi luz,mi luz que a veces también la oculta un velo o niebla pero allá voy,como tú,luchando porque no se me apague por "nadas varias" día a día...
Ahí estamos, envidiando y luchando, sintiendo cómo corroe el alma la indiferencia del otro y lo mucho que importa al corazón. Pero si dejamos de luchar, ¿quién somos?
Adelante, siempre, sin mirar atrás. Besos.
Publicar un comentario