domingo, 21 de octubre de 2007

El sentido de mi vida


La vida nuestra tiene un sentido que no podemos apreciar con los sucesos cotidianos y ordinarios que nos acontecen. La sucesión de hechos simples que vivimos desde que amanecemos hasta que anochecemos cada día no la explican ni justifican. Son sólo el borde del camino, el paisaje que nos rodea y que vemos pasar según avanzamos sin detenernos. A pesar de que pueden envolvernos y conseguir ser el centro de nuestro pensamiento, de nuestra acción y nuestro argumento.

La vida -el sentido de la vida- no tiene que ver con eso.
La vida tiene un sentido propio en sí misma.
Es un concepto y una realidad que poseemos desde que nos fue dada.
La vida somos nosotros. En nuestra más profunda vivencia. En nuestro profundo ser más íntimo.

Adornada con pétalos y espinas. Con días y noches. Con luces y sombras.
Pero los adornos no sirven, no explican ni fundamentan la existencia.
La existencia es el tronco, no las flores, ni siquiera la corteza.
Las flores embellecen, las espinas molestan, la corteza cubre, pero la vida es la esencia.

Nos dejamos cegar por las cunetas, sus colores, sus piedras, sus cardos, sus cerezas…
Y olvidamos la luz misma del camino.
La luz propia, nuestra luz… la que nos ofrecieron gratis cuando aquí caímos.

El regalo más hermoso y más grande… nosotros mismos, únicos, diferentes.
Unidos nuestro cuerpo y nuestra alma en un ser difícil, complejo y perfecto.

Vivir la vida mirando al frente.
Salir de esas cunetas y no perderse en pequeñeces.
No olvidar quienes somos… nosotros mismos, independientes.
No perder la vida, no perder el tiempo.
No agacharnos ni bajar la cabeza.

Puede ser el mismo sentido de la vida el motor que nos mueva.
Si somos capaces de no perder el horizonte.
Si miramos adelante con la mente abierta.
Si no nos ahogamos en angustias inútiles.
Si, con todas nuestras dudas, nos sabemos hombres y mujeres libres.

Si, al final, morimos satisfechos, tranquilos y serenos,
por haber encontrado el verdadero sentido a nuestra existencia.

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9 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuántas vidas se pierden sin sentido... por no encontrarlo o ni siquiera buscarlo. El sentido de cada vida lo tenemos que hallar en cada recodo del camino, en cada piedra y en cada obstáculo, en cada pequeña alegría y en cada vez que nos levantamos después de cada caída.
Cierto es que no encontraremos el verdadero sentido hasta que, llegado el final, veamos que hemos vivido y que ha valido la pena. Besos con sentido.

Elsa Sequeira dijo...

Querido Celtaj!!
A tua vida é cheia de sentidooo!
É isso - olhar a vida, olhando-a de frente!!! - Força pa ti!!!!


beijinhos!!!

Auténtica o Valerie dijo...

Cuánta razón tienen tus palabras,
cuánta vida ahogada en espinas o arcoiris que sólo son, tal como tu dices, una pelusa en nuestro tiempo..
la vida es mucho más y tiene un sentido por si misma,
vivir la vida es vivirse uno mismo en cada momento..

Un abrazo grande.

Mistika dijo...

En un instante pequeño, diversas situaciones a veces nos hacen cambiar tanto..
perdemos el sentido por no tener o lograr lo que queremos, cuando la vida en sí, es mucho más que simples momentos, es dar luz desde nuestro verdadero ser a los que nos rodean, independiente de quienes sean..

Guitarrero dijo...

Bravo. Fantástico, maestro.

Así es.

tchi dijo...

Muy de acuerdo con lo que dices:
La vida nuestra tiene «un sentido propio en sí misma»; «somos nosotros. En nuestra más profunda vivencia. En nuestro profundo ser más íntimo». «La vida es la esencia». «El regalo más hermoso y más grande… nosotros mismos, únicos, diferentes».

Gracias por compartirlo.

Un abrazo.

Bett dijo...

Fantastico amigo!
Sos vos y tus palabras las que le dan un sentido extra a la vida, son tus ganas y tu optimismo el que hot comparto con vos.
Te dejo un abrazote!

erik dijo...

uff!

Ana dijo...

Si vivimos satisfechos, tranquilos y serenos la existencia tendrá sentido.

Un abrazo.