sábado, 6 de octubre de 2007

La carretera y yo

Ya sé que suena a copia, a plagio.

Aunque esta copia más que nada suena a prosa.
Pero el título es así, qué voy a hacerle, porque así me sale… porque la carretera es mi Platero… aunque a ella yo aún no le he dado ningún nombre.
La carretera y yo… juntos y revueltos.
Un ser único formado por dos aventureros, ella y yo, y yo y ella.

Dulce Platero trotón, burrillo mío,
que llevaste mi alma tantas veces
—¡sólo mi alma!—
por aquellos hondos caminos...

No puedo describir la sensación que tengo cuando me lanzo al viaje y huyo del hormiguero humano de la ciudad (por lo de hormigas… y por lo de humanos).
No puedo porque no sé plasmarlo en palabras.
Yo solo… a veces en el coche, a veces con el casco y mi niña de dos ruedas. Da lo mismo.
Nos quedamos solos y nos hablamos.
La carretera y yo, o yo y la carretera.

Esa sensación tan profunda de paz que siempre he sentido con ella.
Cuando era todavía niño y adolescente, en viajes familiares, mirando y evadiéndome por la ventana, soñando, imaginando, amando y siendo amado por la naturaleza que volaba ante mis ojos.
Ya entonces me podía lo romántico.
Y después, de adulto, ese amor mutuo que se ha hecho más profundo y más intenso.
Me sigue pudiendo.
¿Podré decir que es mi mejor cómplice?... mi carretera… los caminos… el paisaje… la naturaleza… y yo con ella.

Ahora, a mis años, salgo a verla... a estar juntos, acompañados de la hierba, de los árboles, de los campos, de los algodones de nubes allí arriba... saludando.
Con la música de las ondas o con la música del aire y de la tierra.
Ahora salgo y me emociono... me alegro y me entristezco, depende.
Río y lloro.
Lloro mucho cuando la vida me aprisiona… y ella sola me consuela.
Pero lloro de verdad, con lágrimas de las buenas.
Y río también de verdad, cuando puedo, y los ojos se me alegran… y suelo dar golpecitos con la mano en el volante o en los manillares, según sea, compañeros de esas risas y ese gozo.

Mucha gente no lo entiende. Me preguntan si me aburro.
Pobre gente.
No saben cómo es, no saben qué momentos...
No saben que viven en la tierra.

Lo que pierden…

.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

No sabes cómo te entiendo. Desde hace unos años, meterme en el coche y salir a ver puestas de sol o simplemente a correr un rato en ese recinto de soledad de la cabina, se ha convertido en una ceremonia especial. Pongo música y canto, o río, o lloro, o lo que haga falta. Así que comprendo lo que sientes.
Te mando ungran beso para que te acompañe mientras viajas.

tisbe dijo...

De pequeña ya era rara y me encantaba imaginar cosas,un buen momento es sin duda,cuando ves pasar el paisaje por la ventanilla del coche,me encantaba imaginar aventuras y sabes algo que ya desbordaba mi imaginación? cuando ya oscureciendo se veía una casita solitaria con luz en una ventana...uf !
Ahora muchas veces cuando algo me entristece,me alegra o me preocupa,también yo cojo mi moto y salgo a las afueras de la ciudad,no necesito ir muy lejos,solo perder de vista los edificios y la cuidad en sí,un poco de paisaje,el viento en la cara y esa sensación de libertad...me serenan el espíritu o me lo acaban de alborotar en sentires,depende,cualquiera de las dos cosas,según el momento,me gustan

Guitarrero dijo...

Encontrar la propia vida en lo aparentemente insignificante, en lo que posiblemente nadie entienda salvo uno mismo. Eso sí es vivir.

=====

"Ahora estaba sola, objetiva e irremediablemente sola, sola de verdad en una estación fantasma, una vía muerta sin más ambición que la de las amapolas que pudieran llegar a florecer un día entre el polvo de las traviesas abandonadas a su suerte. Por eso, sin dejar de admitir que se aburría, sin renunciar tampoco al sabor ingrato de la decepción, Sara aceptó el pequeño destino de las flores silvestres y aprendió a vivir otra vez aquel invierno. Cuando consiguió asimilar la quietud, absorberla, reconciliarse por última vez con la pereza de sus relojes, todo empezó a ser más fácil. [...]"

(Almudena Grandes - Los aires difíciles)

Ana dijo...

"Dichoso es el que olvida
el porqué del viaje
y, en la estrella, en la flor, en el celaje,
deja su alma prendida."

(Manuel Machado)

Besos.

tchi dijo...

Que bueno que lo puedas hacer.
Es magnífico.
Como te entiendo, CELTAJ.

Besos.

Elsa Sequeira dijo...

Querido Amigo!
Desculpa a minha ausência!
Adorei o teu texto...e que as tuas lágrimas sejam sempre das boas...

Convido-te a celebrar comigo o 1º aniversário do - eu estou aki -
beijinhos!

Sei que existes dijo...

Como eu te entendo!!
Beijo grande

Auténtica o Valerie dijo...

Cuánto te entiendo.. aunque lo mío no son las dos ruedas, tal vez por que no aprendí a andar.. pero disfruto los viajes sola, por carreteras, con los vidrios abajo de mi auto viejo, a toda velocidad, mi melena desordenada con esa brisa que juguetona y violenta entra y me desordena... verdes paisajes, ríos, nubes, montañas, y ella siempre a mi lado... la cordillera toda, en todas sus expresiones...

Estoy aquí... y extraño los consejos, tus consejos maravillosos que tanto ánimo me dan.. pero no puedo escribir.... sería más de lo mismo y eso cansa, agota.. mi pena se está desvaneciendo y me apena el que ya no sienta nada... es como a pesar de poder avanzar a un nuevo rumbo.. el saberme considerada una aventura.. cuando para mí fue mucho más... me apena, aunque ya no me daña..


Un beso.

Bett dijo...

lo que pierden...

Lo que tu ganas, momentos unicos, donde tus pensamientos vuelan cuando la brisa te acaricia el rostro, cuando tu lagrimas se pierden en el aire y no alcanzan a tocar el suelo.
=)

Te dejo un fuerte abrazo amigo!

Auténtica o Valerie dijo...

Gracias por tu abrazo lejano...

es como si conocieras todo lo sucedido, tanto hielo, luchar contra una pared..
pero mi vida no la dejaré..
estoy segura que todo queda atrás... ya no duele..
sólo es un poco de tristeza acumulada...

celtaj dijo...

No importan las dos o las cuatro ruedas.
Lo que importa es la sensación de unión con la naturaleza, con el mundo, lejos de los ruidos y las preocupaciones. Sólo uno y todo alrededor contigo, con su belleza que parece que se te ofrece a ti solo... paseando por un camino, a la orilla de un río o por medio de un campo de cultivo, da igual.
Y después volver a la carretera...

Un abrazo a todos.

tchi dijo...

Ser uno con todos. Sí es lo más importante, CeltaJ.
Con los demás, en unión, uno llega más lejos.

Un abrazo.